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El drama de los comunes del riesgo sistémico

Las crisis económicas son fenómenos naturales de las que tenemos noticias desde los papiros egipcios, el Eclesiastés, y las hiperinflaciones de la Roma Imperial. El profesor Otto C Lightner en The History of Business Depressions, describe que en los siglos XVIII y XIX las crisis económicas presentaban el mismo patrón de pánico financiero con una cadencia aproximada de cada diez años. El astrónomo Sir William Herschel y al economista William Stanley Jevons llegaron a pensar que esta cadencia se podía explicar por factores diferentes al de la actividad humana. La actividad solar por su efecto en las cosechas, la sociedad, y la economía fue apuntada como responsable de las crisis económicas de la época.

A partir del siglo XIX, economistas clásicos y utópicos estudian el fenómeno desde la libertad o desde la pretensión de alterar y suprimir las secuencias naturales ocasionadas por la estructura de clases. En el XX, el fenómeno se estudió con más reposo, se propusieron medidas anti-cíclicas, y las Guerras llevaron al limite la destrucción creadora de Schumpeter, o la producción useless como modo de construir destruyendo. En el siglo XXI, las crisis económicas tienen componentes nuevos aunque se mantienen como fenómeno y secuencia aleatoria. Pero las crisis se están viendo agravadas por el componente doloso de ciertos actores económicos que han creado instituciones donde size does matter y que no se les puede dejar quebrar porque su colapso podría ser catastrófico para la economía.

En el siglo XX, se resolvió en parte el problema del tamaño y su perjudicial comportamiento sobre la competitividad con las leyes antimonopolios. Sin embargo, en el XXI la gran amenaza para la economía de libre mercado es la existencia de los too big to fail (TBTF) ya sean instituciones financieras o país. No disponemos de las herramientas y han fallado los controles para impedir que dolosamente se cree semejante riesgo que afecta la economía global y la cuestión de los TBTF es habitual en el discurso político desde la crisis financiera mundial del 2007-2008. Este debate no es nuevo ya que en 1984 el congresista Norteamericano Stewart McKinney planteó el problema en una audiencia ante el Congreso en donde se discutía si el Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC) debía intervenir para salvar el Continental Illinois National Bank and Trust Company ante el temor de la Reserva Federal de que su caída pudiera causar colapso económico.

En la crisis financiera del 2008 se cerraron más de 430 entidades entre el 2008 y 2011 según el FDIC pero, ante los efectos del colapso de Lehman Brothers, el 4 de noviembre de 2011, el Consejo de Estabilidad Financiera de los EEUU publicó una lista de bancos de todo el mundo que consideraban como instituciones financieras de riesgo sistémico. En base a la externalidad negativa del riesgo sistémico, el gobierno de los Estados Unidos aceptó el plan de salvamento de una serie de bancos norteamericanos que controlaban 6.1 trillones de dólares. A día de hoy, estos son aun más grandes y están más concentrados que antes de la crisis ya que ahora controlan más de 8 trillones de dólares?más del 50% del PIB de los EEUU según estimaciones de la Reserva Federal?aumentando aun más su riesgo sistémico. Por tanto, surge la necesidad de evitar que en la fase de bonanza del ciclo económico se creen instituciones con potencial riesgo sistémico y prevenir que las acciones de los gobiernos y las decisiones de los gerentes no terminen convirtiéndolas en too big to fail como puede ser el caso de Bankia. El jurista Louis Brandeis en su libro El dinero de los demás y cómo lo utilizan los banqueros, y los políticos, ya explicaba que “el tamaño, no es un crimen. Pero el tamaño puede llegar a ser nocivo por los medios como se alcanza o los usos que se le dé.” El 9 de mayo del 2012 el Senador Sherrod Brown y el Representante Keith Ellison propusieron al congreso The Safe, Accountable, Fair, & Efficient (SAFE) Banking Act of 2012 que trata de controlar el tamaño para prevenir la conocida Tragedia de los Comunes de Garrett Hardin. Aristóteles, en su obra Política, afirmo que todo lo que es “común al mayor número, es de hecho, objeto de menor cuidado.” La tragedia de los comunes explicaría en el caso de los TBTF que las instituciones sistémicas al ser rescatadas se benefician del dinero de los contribuyentes, por tanto, el riesgo sistémico es un tipo de tragedia que debe ser regulada ya que las instituciones no tienen el incentivo de limitar la toma de riesgos en ausencia de reglamentos.

María Lorca-Susino. Ph.D. Departamento de Dconomía de la Universidad de Miami

Nota completa | Cinco días

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