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La rebelión de las Autonomías

Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás fue un filósofo español conocido porque en su obra, La razón en el sentido común, afirmó que, aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo.

El desequilibrio de las cuentas públicas nacionales y regionales del Reino de España ha puesto sobre la mesa el debate de la financiación regional, de tal manera que el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas ha defendido la constitucionalidad de establecer diferentes objetivos de déficit para cada Comunidad Autónoma. Sin embargo, hay comunidades que se han opuesto a esta medida y, ajenas al dramatismo de la situación actual, están a punto de entrar en una deriva de rebeldía a causa de los agravios comparativos.

Durante la rebelión cantonal que tuvo lugar en la Primera República española, Sevilla se proclamó Cantón Andaluz, le siguió la declaración de independencia de Alcoy, Cartagena, Valencia, y Murcia, entre otros. Jumilla llegó a plantear un conflicto internacional con Murcia mediante la siguiente proclama: la nación jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, se atreve a desconocer su autonomía y traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá, resuelta a no dejar en Murcia piedra sobre piedra.

Granada comunicó a la Nación independiente de Jaén que se preparara para ser invadida. Cartagena alzó la Bandera Roja desconocida hasta la fecha y el Ministerio de Marina, en Madrid, fue informado del hecho con un comunicado donde se decía: Castillo San Julián enarbola bandera turca.

Antonete Gálvez Arce, líder de la nación Cartagenera, aunque encabezó un ejército para tomar Madrid, que fue interceptado en Chinchilla, en realidad, lo que quería era integrar a Cartagena en los Estados Unidos de Norteamérica.

Hoy España está en paz y su prima de riesgo está disfrutando de un respiro momentáneo, ya que la continua amenaza de la casi decena de índices de volatilidad globales, que saltan sobre su suelo histórico cada tres o cuatro semanas, pueden provocar una seria corrección en los mercados globales que arrastre la deuda española. Técnicamente existe una práctica covarianza positiva entre los índices globales y la cotización de la deuda del Reino de España.

La capacidad de España para pedir prestado en el exterior depende en cada momento determinado del ciclo de múltiples variables independientes de la acción inmediata del Gobierno, como puedan ser la productividad o el desempleo. La tendencia de un ciclo largo no se dobla con 18 meses de gobierno, pero si se puede suavizar.

La variable dependiente del alicaído Gobierno sería aliviar la percepción de desintegración nacional que aumenta por momentos, debido al desafío de ciertas partes de Cataluña, porque es el Reino de España el titular de la deuda emitida.

Volver al enfrentamiento de Jumilla contra Murcia, de Granada contra Jaén, es no haber entendido nada en 150 años y debería cortarse de raíz.

En la medida que la OCDE afirma que la recesión durará hasta bien entrada la próxima década, es exigible que el gobierno se ponga manos a la obra para aligerar tan sombrío pronostico y acabar con el temor de la secesión de Cataluña. Una secesión que parece estar en un proceso de filipinización de Cataluña, donde el español fue substituido por el inglés y quedó el tagalo como lengua vernácula.

Puede que no esté lejos el día en que se repita la escena protagonizada por Estanislao Figueras, presidente de la Primera República española, que, en pleno Consejo de Ministros y ante la crisis desintegradora por la inminente declaración de independencia de Cataluña, declaró gritando: Senyors, ja no aguanto més. Vaig a ser-los franc: estic fins als collons de tots nosaltres!

María Lorca-Susino es profesora del Departamento de Economía de la Universidad de Miami

Nota completa | Cinco días

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