EN EL TINTERO

LIBRE MERCADO O PROTECCIONISMO: Globalización y guerra económica

Cuando hablamos de asuntos económicos en cualquier orden de la vida, solemos referirnos a los ciclos económicos, los cuales resultan siempre ser el culpable de todos los males. Actualmente, se está viviendo una transición económica ya que la crisis del 2009 ha alterado todos los factores de la ecuación, y ahora más que nunca el balance entre el libre mercado y proteccionismo.

En CNN Dinero el pasado jueves 1 de septiembre (2016) hable sobre la evolución (más bien falta de evolución) del acuerdo de libre comercio entre la UE y los EEUU – la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión – (también conocido como el TTIP por sus siglas en ingles). Este tratado cumplió el 15 de julio del 2016 la ronda número 14 (http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2016/august/tradoc_154837.pdf) de negociaciones en un momento extremadamente delicado por el voto BREXIT del 23 de junio del 2016.

Si bien los avances, de lo que sería el tratado de libre comercio más extenso de todos los tratados actuales, han sido lentos y plagados de críticas,[1] la supuesta salida del Reino Unido—el socio europeo más proclive a este tratado por la afinidad mercantilista anglosajona entre UK y US— le ha dado el golpe de gracias. Sin el apoyo del Reino Unido, países como Francia de corte altamente proteccionista han sacado la bandera roja para parar la continuidad del tratado.

Desde el principio de la historia económica, ha habido un ciclo en favor y en contra del mercantilismo y proteccionismo. Después de La Segunda Guerra Mundial y con la creación en 1947 del GATT en sus siglas en Ingles, el mundo vivió el auge del libre mercado y de la globalización, y por tanto de los tratados de comercio en distintas variaciones según el NIVEL DE INTEGRATION. No es lo mismo un tratado BILATERAL de inversión (Bilateral investment agreement (BIT)) que un tratado de libre comercio (free trade agreement (FTA)), que un tradado de mercado común. (https://en.wikipedia.org/wiki/Trade_agreement)

El tratado de libre comercio más significativo ha sido el NAFTA que llego al mundo gracias al FAST TRACK AUTHORITY (http://clinton2.nara.gov/Initiatives/FastTrack/what.html) que técnicamente expiro en julio del 2007; curiosamente meses antes de que estallara la “Gran Recesion del siglo 21” en diciembre del 2007 (http://www.nber.org/cycles/dec2008.pdf). El Presidente Obama consiguió que en junio del 2015 esta autoridad volviera a la vida con el nombre “Trade Preferences Extension Act of 2015” (https://www.congress.gov/114/plaws/publ27/PLAW-114publ27.pdf) para así poder acelerar la firma de tratados como el Trans-Pacific Partnership (TPP) y el TTIP para dejarlos como parte de su legado político.

Sin embargo, la crudeza económica y la paupérrima situación laboral a nivel mundial ha hecho que crezca una anima aversión por estos tratados de libre comercio no solo entre la ciudadanía sino también entre ciertos políticos que no confían en las bondades de estos acuerdos, creciendo así la onda proteccionista.

¿Y porque esta desconfianza? Un tratado de libre comercio se basa en la reducción y/o ELIMINACION de barreras impositivas y/o aranceles comerciales manteniendo las demás variables equilibradas. La idea de un tratado de libre comercio es dejar que los productos rivalicen en base a sus características y funcionalidad y que la eliminación de impuestos y aranceles ayude a que el precio de los productos sea más competitivo. Sin embargo, la mayoría de los tratados comerciales independientemente del nivel de integración, han resultado en un juego de CERO-SUMA en lo que una parte gana, lo pierde la otra. Perdida y ganancia que se ha acentuado en el sensible mercado laboral. Y la razón de esto ha sido debido a que algunos países han hecho tratados con países en los que los estándares laborales son mucho más inferiores por lo que han podido reducir el precio del producto no solo debido a la eliminación de costes arancelarios, sino también “gracias” a los bajos costes salariales. El resultado es que se produce un DUMPING laboral que, en el competitivo mercado laboral del siglo 21, tiene dos impactos en el país con mayor nivel laboral: No solo hay sectores laborales que desaparecen, sino que no se produce una REABSORCION laboral en otros sectores; por lo que aparece el desempleo y sobre todo el desempleo de larga duración. Por tanto, casi 70 años después del GATT se puede decir que estamos en una situación en la que la globalización ha dado lugar a una guerra económica de altos costes.

 

[1] El TTIP ha tenido sobre todo tres criticas fundamentales: La falta de transparencia a la hora de la negociación de los acuerdos y de lo que se estaba negociando; la preocupación de una posible falta de defensa de los estándares medioambientales y alimenticios europeos a la adecuación de los bajos estándares norteamericanos (GMO’s, Transgénicos, etc.); y finalmente, el siempre temido efecto en el mercado laboral.

You Might Also Like

Links